lunes, 4 de febrero de 2008

A mi maestra de arte

El año pasado se jubiló (algo de júbilo habrá en ello) Susana Caligaris, una profesora entrañable, de la que todos hemos aprendido mucho más de lo que se ve a simple vista. A falta de una mejor explicación de los motivos por los que no pude asistir a la despedida organizada por los compañeros de la escuela, me dediqué a recoger en este pobre texto un ramilletes de vivencias intransferibles, disculpándome de antemano por aquello que no pueda inteligirse. Se trata de pequeños guiños a un grupo de gente que no sabe que busca la utopía perdida...

En agradecimiento

A mi maestra de arte

Las manos de artista que vibrantes

disciernen olores y dolores, que vieron

dedos vacilantes, lágrimas y soles.

Las que supieron hablar y pensar,

que pudieron decir el sentir;

no el ojo fijo bajo candilejas, no.

Las que sostienen, detrás, debajo,

las que contienen, pero miran.

Las manos que avergüenzan los sitiales,

que modelan las historias del creciente.

Las que, al aire, encendidas, eluden

el oprobio y nos llevan de paseo

a alborozar mañanas allá lejos.

Las que prometen amaneceres nuevos

de atardeceres demorados.

Porque crean y creen, que aún anuncian y denuncian,

que en el volver no está la vida, sino en el devenir.

Y sí… porque tardío coche gris no olvida

las promesas de mañanas soleadas en rosario,

de lluvias que te llevan, quizás no,

de enormidad de adriana que te grita,

de parecidos a uno mismo y no al hermano.

Porque al dibujarse uno mismo se realiza,

sangre y cebolla del sueño de bohemio parís idealizado.

Y sí… porque hollado el patio oyente de avatares

siente lo que siente que siente que le falta.

Y sí… porque el tiempo esculpido no se agrieta,

se suceden el aula del artista, el lápiz que se pierde,

la hoja que acaricia…

Y sí… porque no consigo entender lo que no entiendo

y la historia se cuece, no se trueca

y la mano del artista la adereza.

Néstor, mayo de 2007

(con más cariño que entusiasmo)

3 comentarios:

El Hueco del Vermis dijo...

Bueno, Oso, ya era hora.
Es el segundo comentario que escribo sobre esta entrada, ya que el otro lo perdi por apretar mal un boton o algo. Si se pudiera putear diria la puta madre que lo pario, pero me parece que acà no te dejan.
Vale éste, por los dos poemas.
Me gustan, aunque no entiendo todas las palabras del anterior. Pero esas palabras le dan al poema la belleza estética que tienen los cuadros que tampoco entiendo, pero que igualmente me conmueven. Que es lo que se le pide al arte, como dice el Negro.
Creo, como el Viebo (Diego) que lo mejor està aun por salir. Asi que espero, con entusiasmo y -porqué no- con cariño, màs de esto.
Un abrazo largo como el océano que nos separa (pero no nos divide).

German

Oquedad Sos Ominosa dijo...

Sentado es un escrito con bronca a aquel que vive para sí y sólo para sí soslayando al amigo, sopesando pros y contras de las relaciones. Lo veo sentado mientras la vida pasa. La bronca ya se me pasó, pero no deja de asombrarme este escrito cruel...

diego dijo...

la historia no se tuerce, se marca con estos golpes de nobleza y poesía, muy felicitaciones para los mencionados!
abrazos taurinos!